sábado 17 de febrero de 2007

cortito pero contundente jeje




---->> La Gordis



Era lo último que me podía pasar, un día antes de abandonar mi querida pieza de masajes, a dos pacientes de sauna y a una paga espectacular parece que me tropecé fuerte, pero gracias al creador todo será “un secreto de camarín” (como decimos con mis compañeras del tenis) así lo espero. Me tocó una señorona con cara de dinero impresionante ¿pero yo qué iba a saber? … aparte no fue intencional, sólo sucedió.
Estábamos haciendo un masaje a cuatro manos, todo pasaba normalmente, el aceite se deslizaba por el cuerpo, el tiempo nos favorecía, el sudor y el calor de siempre no sé, nunca me esperé esto. Me da vergüenza contarlo.

Resulta que la gordita con cara de billete (haciéndole honor a su cuerpo) tenía un estómago espectacular o sea si hundía el abdomen se le salían más los rollos, imagínenselo. Yo no tengo nada en contra de eso, pero me daba risa interna igual y aunque no lo mencioné.

Hay distintas posiciones a la hora de hacer un masaje y esta vez la postura era sentada y la acomodamos bien, se movía más que gelatina sobre la camilla y cada vez se nos iba acabando el aceite más rápido, no me era familiar eso, ya que la mayoría del tiempo nos sobraba y se lo regalábamos al paciente pero ahora de pronto no había. Me miró mi compañera con un signo de mofa y pregunta que no me dejó pensar, el aire se me acumuló todo en la garganta y luego paf! una explosión de risa que no sabía detener, mientras más miraba a mi amiga más carcajadas sacaba y ojo con esto, la señora jamás se dio cuenta! Todo fue extraño. Era obvio quizás, porque tenía tapones en ambos oídos, se los colocábamos por un asunto de relajación o por si se nos ocurría decirnos algo mientras realizábamos el masaje pero nada más.

Ahora que lo pienso, me salvaron la vida esos algodones que le coloqué en sus pailas porque todo lo tenía inmenso.

No sé si me daba gusto o temor tocarle sus mamas, creí que no eran reales por un segundo pero luego supe que la lactancia y los kilos demás las mantenían protuberantes.

En fin, salí corriendo de la sala al baño y me miré al espejo concentrada, la boca se me iba abriendo tentada a una risotada fatal pero luego me concentré, cerré los ojos y entré a la sala. Mi compañera había ido por más aceite y pude tranquilizarme. Terminamos con la rutina. La dejamos descansar el tiempo correspondiente y las dos salimos como si nada a dejar todos los frascos de aceite al lugar establecido.

Lo que pasó pasó, como dice la canción. Me miró y se fue. Entendí la mirada y ese gesto de “compañerismo” que me dejó anclada en la sesión de sauna y en el siguiente masaje. El precio de mis risas fue ese, haber tenido que trabajar extra a costa de mi propia falencia. Menos mal que la plata será mía, pero ahora me toca quedarme más rato y el desgaste es mayor.


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Tengo una fiesta en la noche, si no hay motivación suficiente creo que caeré dormida en brazos de alguna extraña.

El cansancio es inevitable <------

miércoles 7 de febrero de 2007

de babysitter <-------


Y llegué de mi otro trabajo, en este expongo mucho más de mi condición psicológica y bueno en gran parte lo físico también, ya que me dedico a cuidar niños, básicamente. Soy lo conocido como "babysitter " y gano bastante bien, mejor de lo que esperaba. El bebito que me toca cuidar tiene siete meses y me lo paso increíble estando con él, así desarrollo mi lado maternal/paternal porque en algún minuto me tocará tener un hijo. Lo que no quisiera es que pasara por mi vientre, no por el hecho de que “vaya a quedar” media pasada en kilos sino porque hay algo en mí que me dice que obtenga a un niño de otro método, en fin. No sé por qué me pongo a pensar en esas cosas si ni siquiera tengo clara mi condición sexual.
Si bien es cierto cuando juego tenis o voy al gimnasio gasto una energía enorme nunca había quedado tan desgastada después de haber estado tres horas de seudo mami. Es difícil cuidar de un niñito, todo sea por el vil dinero dicen algunos.
Lo lindo de este trabajo es que mi vitalidad y mis buenas ondas están conectadas porque el Nicolás me adora y conversamos demasiado, hoy día me tocó llevarlo al parque y mi espalda necesita con urgencia un masaje revitalizador porque entre columpios, caballitos de metal y niños curiosos mi espalda esta contracturada entera. Además de que me voy después de entrenamiento a mimar a este gordito, entonces comprenderán que ya me siento un tanto agotada.
Como decía fuimos al parque, el calor nos tenía atontados a los dos, de pronto nos vimos envueltos en una pileta que de cuando en cuando soltaba gotitas de agua que nos refrescaban, mi bebito estaba feliz, sus manitos se movían, aleteaban mejor dicho porque quería tocar el agua, que obviamente no era muy higiénica a si que yo desde lejitos le hacia mimos para que se tranquilizara.
Cuando estoy con él me transformo en el ser más tierno y enamorado del mundo, hago las estupideces más grandes para que se sienta complacido y me regale sus sonrisas que son algo escasas, pero que cuando me da la alegría de verlas en su carita me regocijo demasiado. Si lo conocieran…
Lo único de lo que estoy preocupada es de quedarme calva, ya que sus manitas nunca están quietas y se agarran de lo primero que ven o es ese deseo de tener algo en ellas lo que lo hace buscar mi pelo, mi pobre pelito. Parece que tengo para rato de babysitter, mi jefa esta feliz con mis cuidados y nos llevamos muy bien con mi chiquito guapo.

jueves 1 de febrero de 2007

Trabajo de Temporada: MASAJISTA



Todo nació porque necesitaba ganar dinero rápido que no me costara ejercerlo y que además se trabajaran pocas horas. En Chile ustedes comprenderán que eso no existe, sin embargo mi grito desesperado llegó al cielo y me calló desde el mismo la pega más extraordinaria de mi vida.
Estuve dos semanas practicando con señoras de cuerpos redondos y mamas exuberantes, caras algo torcidas pero de buen genio y disponibilidad todas. Una que otra tenía los pies malolientes pero era un detalle. Entre medio de esas semanas también adquirí conocimientos técnicos en base a dvd’s y unas clases de anatomía femenina con una doctora bastante especial que me indicó cada punto importante a la hora de hacer un masaje excelente y con resultados que harían que la paciente volviera por más. Consistía “el pack” en tres partes: primero se hacia el masaje, luego se pasaba a una sesión de vapor (sauna) y finalmente una limpieza corporal que dejaba a las damitas en un estado de alucinación y relajación máxima.El sauna era lo que más me agotaba, pero tenía que practicar y no me quedaba otra que aprender cada pequeño, minucioso y esencial detallito para que después no hiciera el ridículo frente a las exigentes clientas.Llegó el día en que ya estaba harta de tanta práctica, ya que la remuneración no eran más que elogios y unos muchos “volveremos pronto” pero de ahí a ver dinero iba a pasar un poco el tiempo, yo diría El Mes, a si que cuando estaba desfalleciendo y casi retrocediendo al trabajo me tocó inesperadamente atender a una cliente porque la masajista oficial ya no lo era más (la despidieron). A si que apechugué con lo poco que tengo, con la nada que sé y me tiré en caída libre suponiendo que estaba equipadísima, así me lo hizo saber la Jefa que me llenaba siempre de buenas vibras y de seguridad. El cuarto en donde oficialmente se hacen los masajes tiene una luz escasa y la persona entra semi desnuda, es caluroso, a veces sofocante además que el traje que tengo que usar es incómodo, personalmente a mi no me agrada. Hicieron pasar a mi paciente a la sala y la sentaron en la camilla, una vez ahí mi apoyo salió a decirme que tenía que entrar y que me relajara porque o si no iba a traspasar mi stress y no era la idea.Mis manos temblaban, era mi primera seria sesión de masajes de 35 minutos y cuando estuve al frente de ella casi caí en un paro cardíaco. Adiós señoras con charchas!, basta de mujeres viejas!, era mi día de gloria porque la preciosura que tenia en mis manos era un angelito de 19 años de edad con una cintura de sirena que me hacía nadar en un mar sagrado cuando la bañe con el aceite de exfoliación.
Casi al empezar sentí que sus labios titubearon un poco y me comentó que estaba nerviosa porque nunca antes se había hecho un masaje, nunca antes había expuesto su cuerpo. Estuve a punto de decirle que también era mi primera vez pero me contuve, ya que presentí que no era bueno confesar que tan profesional no era la cosa. Intuición, creo.
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Amigos,
Estoy probando mi prosa en algo que me encanta, mi nuevo empleo. Espero que les guste la primera parte, día a día iré agregando nuevos episodios.
A ver qué opinan...